Discurso de Cristina Plazas grado 2017-2

PALABRAS DE CRISTINA PLAZAS MICHELSEN EN EL GRADO DE QUALIA

Bogotá D.C., diciembre 12 de 2017

Queridos Valentina, María, Nicolás, Franco, Felipe, Juan Camilo, Santiago y Simón:

Me honra profundamente acompañarlos en este día de logros, alegrías y grandes expectativas para cada uno de ustedes y, por supuesto también para sus familias y para quienes hasta hoy fueron sus maestros.

Hace solo tres meses, millones de colombianos acudimos en multitudes a distintos lugares del país, para escuchar los inspiradores mensajes de un ilustre visitante.

Les hablo del Papa Francisco, un líder que con su alegría supo robarnos el corazón y con su experiencia nos dejó grandes lecciones de vida que vale la pena recordar siempre.

Y he querido traer a esta ceremonia de graduación una de las frases más hermosas que su Santidad nos dejó en una de sus intervenciones: “Queridos jóvenes”, dijo el Papa al referirse específicamente a ustedes, la nueva generación de colombianos. “No teman al futuro. ¡Atrévanse a soñar en grande!”

Qué mensaje tan importante y oportuno para este momento que cada uno de ustedes vive hoy, al terminar el colegio, iniciar una nueva etapa y enfrentarse a todo lo que significa definir a qué quieren dedicarse el resto de la vida.

Sí. Cada uno de ustedes enfrenta hoy el desafío de iniciar una carrera profesional y estoy segura que esa es, en este momento, su mayor preocupación.

Pero yo he venido a sumarles otra: además de hacer la elección correcta, de ser buenos estudiantes y los mejores profesionales en el área que elijan, el mundo demanda de cada uno de ustedes un compromiso mayor: ¡Ser los mejores seres humanos!

Este, muchachos, es su verdadero desafío: convertirse en la generación de la paz. No por haber vivido en el presente la noticia de la firma de un acuerdo, sino por haber transformado su corazón y por dedicar su vida a transformar la Colombia que somos en la Colombia que queremos ser. Sin esperar a que el Gobierno o las instituciones lo hagan por ustedes.

Ustedes que tuvieron la oportunidad de estudiar la actualidad colombiana en sus clases, habrán notado que tal vez nunca como ahora, el país necesita verdaderos líderes, capaces de marcar la diferencia y de protagonizar su propia transformación, pero también de cambiar el mundo.

¿Cambiar el mundo? se preguntarán ustedes… Sí. Suena a frase de Súper Héroe y a sueño imposible, sobre todo cuando las noticias del país en el que crecimos están minadas de violencia en las calles, en las vías, en las escuelas y en los hogares… Cuando la paz, aún es solo un documento firmado en la solemnidad de una ceremonia y no un ideal por el que todos trabajemos a diario.

Creer de corazón en que sí es posible cambiar el mundo, ¡eso es atreverse a soñar en grande!

Y en esta época en que los Bloggers y los Youtubers publican toda clase de tips para maquillarse, para vestirse, para estudiar, para ahorrar, para conquistar y para todo lo imaginable, yo quiero que se lleven tres tips para cambiar el mundo, los pongan en práctica y los multipliquen a donde quiera vayan.

  1. UNO. CONFIANZA. Necesitamos superar ese pesimismo, esos miedos, esa pasividad que no nos deja creer ni siquiera en nosotros mismos. Saber de qué estamos hechos, trabajar por nuestros sueños y demostrar de que somos capaces.

Miren, trabajando en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar conocí cientos de historias de jóvenes que vivieron experiencias muy dolorosas. Historias de abandono y de violencia, de jóvenes que hoy son ejemplo para muchos otros. Ellos cambiaron su propia historia. Y lo hicieron porque confiaron.

  1. DOS. SOLIDARIDAD. ¡Somos tan egoístas! Tenemos que vencer la indiferencia y vivir esta poderosa virtud llamada solidaridad que nos caracteriza como seres humanos. Y no me refiero a esa solidaridad navideña que nos llama cada diciembre a entregar un regalo a un niño sin recursos. Lindo, pero me refiero a la solidaridad que nos permite ponernos todos los días en los zapatos del otro, entender sus necesidades, sus problemas y ser parte de la solución.

 

  1. TRES. HONESTIDAD. Siempre he dicho que la corrupción es peor que el narcotráfico. A este país se lo está comiendo la corrupción. Y yo les pregunto a ustedes muchachos, y también a ustedes papás: ¿Nos hemos sentado a pensar cuál es el origen de esa mafia o qué podemos hacer para que no entre a nuestros hogares?

Sigamos olvidando los valores, sigamos consumiendo las historias de Pablo Escobar, de Popeye y de todos estos criminales que tanto daño nos han hecho, sigamos apoyando la piratería y pronto habremos acabado con el país, con nuestros propios sueños. Es que les tengo una notica: acabar con la corrupción no es una tarea del Gobierno. Es de todos y cada uno de nosotros, en nuestro día a día.

Confianza, solidaridad y honestidad. Yo les pido que lleven esos tres tips para su vida diaria. Que los tengan como guía, que los multipliquen y que cada vez que duden, que sientan miedo o que llegue a su cabeza un “No puedo”, recuerden que tienen todas las capacidades para convertirlo en un “Sí quiero”.

Crean en sí mismos. Recuerden que sí es posible cambiar el mundo y, como dijo el Papa Francisco:

“No teman al futuro. ¡Atrévanse a soñar en grande!”